Historia de la ganadería

Yeguada Altajara

La Ganadería de Altajara se fundó en el año 1995 adquiriendo yeguas de prestigiosas ganaderías pero nos dimos cuenta que al nacimiento de los animales no tenían ninguna homogeneidad con lo cual, después de analizar las líneas antiguas de los caballos cartujanos, nos decidimos por la línea Pallarés que tienen una gran funcionalidad y la belleza de los caballos de la estirpe cartujana.

Nuestra Ganadería se compone de 16 yeguas puras Pallarés y cinco sementales de los que caben destacar Libertado IV y Danzarin XVI cerrado en bocao. Nuestros animales pastan en libertad en una finca de 165 has. Muy quebrada entre pinos y encinas con lo cual los animales tienen toda la libertad de movimientos propios para este tipo de ganado.

La alimentación es del 100% natural ya que le explotación es muy yerbuna. El ganado lo controlan tres personas de las cuales dos se dedican al manejo diario y la ultima a la monta de los sementales

La línea Cartujana, familia dentro del PRE, tiene su origen en la Cartuja de Jerez de la Frontera cuando en el año 1484 los monjes deciden hacer una ganadería con yeguas andaluzas ( con unos 9000 años de antigüedad , descendiente de los caballos del Noroeste o caballo salvaje de Mongolia, precursores del caballo Przewalski “equus ferus pallas” llamado así por Jacob en 1981, en honor al explorador Ruso Nikolai Michailowistch Pizewalski – 1839-1888.

Pero la Estirpe Cartujana tiene además la cualidad de ser la única yeguada que ha permanecido en unas solas manos ( desde 1484 hasta 1810 ) 326 años interrumpidos de selección y mejora, dándola a conocer y haciéndola famosa en el mundo entero.

Entre los motivos fundamentales que llevaron a los cartujos a formar la yeguada, podemos destacar dos:

  1. Su tradición ganadera, demostrada durante 84 años en Sevilla (Cartuja de Sevilla, 16-1-1400)
  2. La disminución alarmante de las yeguas en Andalucía, debido fundamentalmente a la producción mulatera y a la venta de yeguas andaluzas a otras regiones y países; motivo éste que llevó al ayuntamiento de Jerez el 15-5-1460 (24 años antes de formarse la yeguada) a publicar una orden prohibiendo vender yeguas o caballos fuera de la zona sin permiso del Corregidor, y con posterioridad, otra orden que prohibía cubrir yeguas con asnos, sin informe favorable de una comisión nombrada al efecto.

Afortunadamente, D. Pedro José Zapata Caro, amigo del prior de la Cartuja, por su condición de presbítero, y prestigioso agricultor y ganadero de la zona, adquiere una punta de yeguas y sementales, a propuesta de los monjes, unos días antes de que llegaran las tropas francesas el 30 de enero de 1810; hecho que evitó la desaparición de la yeguada cartujana.

A partir de este año histórico de 1810, el “Hierro de la Campana” fue sustituido por el “Hierro del Bocado”, conocido hasta nuestro días como “Hierro de Zapata”, que identifica los productos nacidos de la “Yeguada de la Cartuja”. El año 1854 muere D. Juan José Zapata Bueno, hijo de D. José Zapata Caro y sobrino del presbítero D. Pedro José Zapata Bueno y su viuda, Dª María Romero de Aragón, se hace cargo de la ganadería, contabilizada en 220 cabezas; dándole el año 1856 a su hija Enriqueta, casada con D. Felipe Salas Vázquez (Sevilla), un lote de yeguas, un caballo y el “Hierro del Bocado”, que 63 años después (1919) Dª Enriqueta, ya viuda, le vendió a D. Ramón Gallardo, de Los Barrios, junto con la ganadería brava y equina, que pastaron en Jerez de la Frontera, en la finca “El Juncoso”, durante dos años (hasta 1921), que se trasladaron a “Las Albutreras”, del término municipal de Los Barrios. La familia Gallardo ha conservado este hierro hasta el año 2002, que D. Juan Gallardo Blanco, nieto de D. Ramón, le vende a la Asociación de Ganaderos de PRE EC, su actual propietaria.

En el año 1857, Dª María Romero de Aragón, vende otro lote de yeguas y caballos a D. Vicente Romero García, quien diseña y comienza a herrar los productos nacidos de este efectivo con el “Hierro del Bocado” con la C. El 22 de marzo de 1911, muere D. Vicente Romero, y su viuda, Dª Josefa Guarro, vendió la ganadería a varias personas, entre ellas a su sobrina Dª Rosario Romero, viuda de D. José Domínguez Romero, gerente de la misma, le vende a D. Francisco Chica Navarro la mitad de la yeguada con sus rastras, y el 2 del febrero de 1934 a D. Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio 36 yeguas, 10 potros, 2 caballos y el “Hierro del Bocado con la C”.

El 19 de marzo del año 1937 muere D. Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio, y sus herederos venden la ganadería completa

En 1938 una parte a D. Roberto Osborne Vázquez (Sevilla), quien dos años después (en agosto de 1940), vende otra parte a D. Fernando Pallarés (de Cabra); en abril de 1940 otra parte a D. Salvador Noguera, de Palma del Condado, en noviembre de 1946 otra a D. Salvador Guardiola, de Sevilla; en enero de 1949, vende a D. Fernando C. de Terry la mayor parte del efectivo y el “Hierro del Bocado con la C”; en marzo de 1962 vende otra parte al Marqués de Salvatierra, y por último, en abril de 1966 vende la ultima parte a D. Juan Manuel Urquijo y Novales (Marqués de Urquijo y Conde de Odiel).

producción manuel vasco

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